-¿Y qué pasa conmigo?-dice por fin Barbosa-. ¿Me van a hacer desaparecer, ahora que me han encontrado?
-Eso sería imposible-dice Lao-.Usted nunca ha existido.
-Siempre quise ser otra persona. Pero ahora que todo se acaba, quiero ser yo.
-Nadie sabe quién es usted. Imagino que debió de empezar siendo alguien, como todo el mundo, pero en algún momento dejó de serlo. Es el problema de pasarte la vida con la máscara puesta:que luego te la quitas y y no hay nada debajo.
El jardín colgante.
Finales felices. En otro tiempo, Nikon también había amado ese tipo de cosas. Corso la recordaba capaz de emocionarse como una chiquilla sentimental ante el beso con fondo de nubes y violines, cuando las palabras The end aparecían sobre las imágenes. […] Era feliz entre las lágrimas que le provocaba todo eso, y se enorgullecía de ellas. Será porque estoy viva, decía después riendo, aún húmedos los ojos. Porque soy parte del resto del mundo y me gusta que así sea. El cine es cosa de muchos. Incluso mejora a través de la tele; las películas se ven entre dos, se comentan. En cambio tus libros son egoístas. Solitarios. Algunos ni siquiera pueden leerse y se rompen al abrirlos. Quien sólo se interesa por los libros no necesita a nadie, y eso me da miedo. A veces tú me das miedo.
El club Dumas.
Esperamos y esperamos. Todos. ¿No sabría el psiquiatra que esperar es una de las cosas que vuelve loca a la gente? La gente espera toda su vida. Esperan vivir, esperan morir.Esperan en la cola para comprar papel higiénico. Esperan en la cola para recibir dinero. Y si no tienes dinero, esperas en colas mas largas. Esperas para dormirte y esperas para despertarte. Esperas para casarte y esperas para divorciarte. Esperas que llueva, esperas que deje de llover. Esperas para comer y esperas para volver a comer. Esperas en la consulta del loquera con un montón de anormales y te preguntas si serás uno de ellos.
Pulp
Charles Bukowski
La felicidad es una mentira cuya búsqueda causa todas las calamidades de la vida.
Gustave Flaubert
No creo en dios y no me hace ninguna falta. Por lo menos estoy a salvo de ser intolerante. Los ateos somos las personas más tolerantes del mundo. Un creyente fácilmente pasa a la intolerancia. En ningún momento de la historia, en ningún lugar del planeta, las religiones han servido para que los seres humanos se acerquen unos a los otros. Por el contrario, sólo han servido para separar, para quemar, para torturar. No creo en dios, no lo necesito y además soy buena persona.
José Saramago